Bacteriófagos para prevenir la salmonelosis, la principal y más frecuente infección alimentaria

Beatriz Riverón, Bioquímico farmacéutica

Las infecciones transmitidas por los alimentos, la principal de las cuales es la salmonelosis causada por la bacteria Salmonella, siguen siendo un problema de salud pública mundial con más de 600 millones de infecciones y 400.000 muertes cada año. El uso de antibióticos durante episodios epidémicos podría generar resistencias bacterianas.

Investigadores del Instituto Pasteur han demostrado que los bacteriófagos podrían usarse como tratamiento profiláctico.

Los ancianos, los niños y los pacientes inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de desarrollar formas graves de gastroenteritis que pueden provocar la muerte. En estos pacientes sigue siendo frecuente la prescripción de tratamiento antibiótico.

Durante los episodios epidémicos de salmonelosis, causados ​​por la diseminación de alimentos contaminados (verduras y frutas mal higienizadas, huevos, leche, carne), un gran número de personas pueden infectarse rápidamente. Ante tal situación, se puede considerar la prescripción de antibióticos a gran escala, un riesgo de seleccionar cepas resistentes a los antibióticos.

Bacteriófagos: un posible tratamiento para prevenir infecciones

Hoy en día, no existe un tratamiento profiláctico (que se deba administrar para prevenir la infección), que podría combatir activamente la propagación de Salmonella. Las recomendaciones de uso se relacionan con la higiene y la cocción suficiente de los alimentos.

La aplicación de bacteriófagos para eliminar patógenos transmitidos por los alimentos en matrices alimentarias es un campo de investigación emergente.

Los bacteriófagos, virus que atacan a las bacterias, pueden reducir los síntomas de la salmonelosis cuando se administran antes del inicio de la infección. Esto acaba de ser demostrado experimentalmente por el laboratorio Bacteriophage, dirigido por Laurent Debarbieux en el Instituto Pasteur.

Además, debido a su estrecha especificidad, los bacteriófagos solo se dirigen a determinadas bacterias y sin mayores efectos secundarios. Por lo tanto, no tienen un efecto negativo sobre la microbiota digestiva como mostró el estudio.

Otro posible uso podría ser suministrar bacteriófagos al personal que trabaja en contacto con animales portadores de Salmonella o incluso a personas que viajan a regiones donde la incidencia de salmonelosis sigue siendo alta.

 

Fuente
NEWSLETTER DE L’INSTITUT PASTEUR – N°43, 2021
Huang, C.; Shi, J.; Ma, W.; Li , Z.; Wang, J. ; Li ,J.; Wang, X.
Isolation, characterization, and application of a novel specific Salmonella bacteriophage in different food matrices. (2018)
Food Res Int 111:631-641

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