El plástico en Europa: tipos, normativa y restricciones

Las tristemente famosas ‘islas de plástico’ del océano han llevado a parte de la opinión pública a demonizar al plástico como material ‘antiecológico’.

 

El plástico es indiscutiblemente el material más controvertido a nivel mundial por su cuestionada sostenibilidad. También, uno de los más versátiles y de larga durabilidad.

Podemos encontrar plástico en los envases de comidas preparadas, en botellas de champú, en el parachoques del coche y hasta en bloques para construir edificios.

Su resistencia al desgaste y a los golpes, así como larga duración, es una virtud muy apreciada para muchos usos. Pero, también, es su peor enemigo.

En el siguiente artículo, KNAUF INDUSTRIES analiza las causas de la problemática del plástico, la normativa al respecto y sus alternativas: bioplásticos y plásticos reutilizables.

El problema del plástico: causas
Por mucho que se demonice, el problema no está en el plástico en sí.

De hecho, tiene una vida útil muy larga y es más ligero que otras alternativas aparentemente más ecológicas, lo cual reduce su huella de carbono.

¿Todos los plásticos son nocivos? El plástico en sí mismo no es nocivo. Lo es la utilización desmedida dentro de un estilo de vida basado en consumo rápido y el ‘usar y tirar’. Ese ha sido el origen de los plásticos de 1 solo uso durante décadas.

A lo que se suma un reciclaje insuficiente y unas políticas de gestión de residuos deficientes.

La nueva normativa sobre plástico pone restricciones al plástico en Europa. A la vez, se incentiva la circularidad, potenciando la reutilización y el reciclaje químico y mecánico.

El reciclaje mecánico de materiales como el poliestireno expandido hace posible fabricar envases de plástico 100% reciclado aptos para consumo alimentario. Cuando el reciclaje es químico, se destina a otros usos industriales.

Tipos de plásticos
No todos los plásticos son iguales. Ni en su composición, ni en sus cualidades.

Se clasifican mediante el Código de Identificación de la Resina, un sistema internacional con el que la industria del plástico identifica las resinas empleadas para fabricar cada plástico.

Se distinguen 7 tipos de plástico, cada uno identificado con un número del 1 al 7 dentro de un triángulo.

Todos los tipos de plástico son reciclables. Según el tipo de reciclaje será posible dar un uso alimentario o destinarlo a nuevos usos industriales, como la fabricación de componentes para automoción, bolsos, alfombras sintéticas o rellenos de para sofás.

El 7, al ser mezclas, no es imposible de reciclar, pero resulta más complicado al no saber qué materiales lo forman.

  1. PET o PETE (Polietileno Tereftalato). El habitual en las botellas de agua.
  2. HDPE (Polietileno de Alta Densidad). Presente en las botellas de leche, detergente, champú…
  3. PVC (Policloruro de Vinilo). Se usa en las tarjetas de crédito, blísters, tuberías…
  4. LDPE (Polietileno de Baja Densidad). En las bolsas de comida congelada, film de cocina…
  5. PP (Polipropileno). Envases de comida preparada, botes de yogur…
  6. PS (Poliestireno). Protectores de embalajes, cajas para alimentos no reutilizables…
  7. Otros: mezclas de policarbonato, nylon… Se usa en tejidos textiles, gafas…

Normativa sobre plástico en Europa
El informe Plastics: the facts 2019, de la organización PlasticsEurope, señala que en Europa se produce el 17% de todo el plástico mundial. En total, 61,8 millones de toneladas, solo por debajo del procedente de China (30%) y Estados Unidos (18%).

Los envases (39,9% del total), la construcción (19,8%) y la automoción (9,9%) son los usos principales del plástico generado en Europa.

La Directiva 2019/204 reconoce que entre el 80% y el 85% de la basura de los mares son plásticos. Una parte son redes de pesca abandonadas. Pero otros proceden de tierra firme. Sin embargo, no todos los países contribuyen igual a esta degradación del entorno marino. Entre el 88 y el 94% de los residuos terrestres que acaban en el mar proceden de ocho grandes ríos asiáticos (sobre todo, el Mekong y el Amarillo), y dos africanos.

La mitad de los plásticos que acaban en el mar son plásticos de un solo uso. Por esta razón, la Directiva europea insta a los Estados miembros a promover medidas a favor de la reducción y el reciclaje del plástico.

Ese mismo texto contempla que para 2025, el 25% del plástico de las botellas deberá ser reciclado. La cifra sube hasta el 30% en 2030.

Además, los Estados miembros tendrán que recuperar el 90% de las botellas de plástico en 2029.

En julio de 2021 entró en vigor la prohibición de comercializar algunas aplicaciones de plásticos de un solo uso, como platos, cubiertos, pajitas, palitos de globos o  bastoncillos de algodón.

El Pacto Europeo de los Plásticos, al que España se adhirió en 2020, contempla varias medidas para acelerar la transición hacia la economía circular en el sector del plástico.

Este acuerdo establece, entre otros, que para 2025 todos los plásticos de un solo uso sean reciclables y reutilizables en la medida de lo posible. Además, contempla reducir en un 20% el uso de plástico virgen en los envases de un solo uso.

Impuesto al plástico
Para incentivar el uso del plástico reciclado, el 8 de abril de 2022 entraba en vigor la ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

El texto da cobertura legal al nuevo Impuesto sobre los Envases de Plástico no reutilizables, conocido popularmente como el ‘impuesto al plástico’. Entrará en vigor en enero de 2023.

Todo fabricante que utilice materias primas plásticas no recicladas tendrá que pagar 0,45 euros por kilogramo. Italia también lo hará en 2023. Reino Unido ya aplica un impuesto de 0,2 libras esterlinas (0,23 euros).

La medida busca incentivar el uso de plástico reciclado.

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