La evolución de los envases para respetar el medioambiente

Giró huella de carbono

GIRÓ reflexiona sobre la problemática del cambio climático, realiza un interesante estudio sobre la huella de carbono de sus diferentes opciones de envasado y las compara con otras existentes en el mercado

 

Cambio climático y envasado

El cambio climático y el calentamiento global son dos de los retos que más preocupan hoy en día a la sociedad respecto al futuro del planeta Tierra. Si bien ambos conceptos están estrechamente relacionados, existe una importante diferencia, y es que el calentamiento global es la causa principal del cambio climático. El aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la actividad del ser humano, están provocando variaciones drásticas en el clima que de manera natural no se producirían.

El efecto invernadero es un proceso natural mediante el cual, los gases de la atmósfera permiten a la Tierra albergar vida. El problema se genera cuando las actividades del ser humano aumentan las emisiones de GEI y la atmósfera retiene más calor del necesario, provocando que la temperatura media del planeta aumente y se produzca lo que popularmente llamamos calentamiento global.

Las emisiones de CO2 han aumentado cerca de un 50 % desde 1990, contribuyendo al aumento de temperatura mundial y poniendo en riesgo el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2°C. Este aumento es debido básicamente a dos factores: el crecimiento exponencial del número de habitantes del planeta y el aumento de su actividad en la quema de combustibles fósiles para la generación de electricidad, transporte, calefacción, industria, construcción, ganadería y agricultura entre otras cosas.

Por todo ello, la Unión Europea ha decidido crear un ambicioso plan para reconducir la situación y lograr la neutralidad climática para el año 2050 bajo el famoso Pacto Verde Europeo. Su principal objetivo es la descarbonización de la economía de manera que se desvincule el crecimiento económico del uso intensivo de los recursos naturales. Para cumplir este plan, la Unión Europea pretende acelerar la transición hacia un modelo de crecimiento regenerativo que devuelva a los ecosistemas más recursos de los que se extrae, reduciendo así su huella de consumo para la próxima década.

Además de las acciones que está impulsando la Unión Europea vemos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mediante el Pacto Mundial, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pretende dar respuesta a toda esta situación. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas es la mayor iniciativa de sostenibilidad corporativa del mundo que cataliza los esfuerzos de empresas y organizaciones en la consecución de la Agenda 2030 y los ODS.

Los ODS, son 17 objetivos que nacen para luchar contra las principales problemáticas mundiales actuales, desde la pobreza y la desigualdad hasta el cambio climático, marcando una hoja de ruta para conseguir un mundo sostenible para todos.

Giró, en su afán por la mejora constante y en aras de reforzar su compromiso con la sociedad y la sostenibilidad, ha decidido adherirse al Pacto Mundial de las Naciones Unidas y participar en los ODS. Para hacerlo, ha fijado un ambicioso plan de futuro en el que destacan algunos proyectos como: contratos de energía verde generada a partir de fuentes de energía renovables; utilización de energía solar para el autoabastecimiento de las fábricas Giró; sustitución de la flota de vehículos con combustibles fósiles hacia alternativas híbridas; campañas anuales de recogida de alimentos; soporte a diversas fundaciones de apoyo a la inclusión y la equidad y de apoyo a la igualdad y los derechos humanos de mujeres y niñas.

Podríamos decir que, todos estos pactos y objetivos nacen para dibujar un futuro en el que las organizaciones sean más respetuosas con el medio ambiente y comprendan la dimensión de la sostenibilidad en su entorno corporativo.  Trasladado al mundo del envasado, supone buscar y diseñar soluciones que sean cada vez más sostenibles y con menor impacto ambiental durante todo el ciclo de vida, reduciendo la cantidad de material utilizado y fomentando el uso de materiales reciclados que entren en la economía circular.

 

Residuos plásticos

Una media de ocho millones de toneladas de plástico se vierte cada año a los océanos. Se calcula que, si no cambiamos la tendencia, en 2025 nuestros océanos tendrán 1 tonelada de plástico por cada 3 de peces, y en 2050 habrá más plásticos que peces en el mar.

Los gobiernos y asociaciones medioambientales se están movilizando para sustituir los plásticos convencionales por otras opciones como pueden ser los materiales alternativos (celulosa, bioplásticos, etc.) o la venta a granel. Pero el plástico no es el culpable, sino la forma cómo se utiliza, se desecha y se trata después de su vida útil. Si bien es cierto, que el uso del plástico en los envases debe controlarse y reducirse en la medida de lo posible, no podemos olvidar que en el mundo de la alimentación, aporta muchos beneficios que otras alternativas como el granel no pueden ofrecer como por ejemplo: la seguridad y la reducción del desperdicio alimentario; la trazabilidad y el control de calidad hasta el consumidor final; la identificación del alimento con su productor; o la posibilidad de disponer de mayor superficie de comunicación para promociones o marketing.

En los últimos años, la Unión Europea ha puesto el foco en disminuir la contaminación por plásticos mediante medidas concretas establecidas en distintas directivas y estrategias. A destacar, la “Estrategia europea para plásticos en una Economía Circular” donde se establece para el año 2030 un ambicioso objetivo en el que todos los envases deberán ser reutilizables, reciclables o comportables.

Francia ha sido el primer país de Europa en implementar este tipo de directivas de forma oficial. Si bien la fecha límite para la eliminación del plástico está establecida para 2040, el pasado 1 de enero de 2022 entró en vigor una nueva normativa que prohíbe el uso del plástico para los envases de frutas y verduras que pesan menos de 1,5 kg, fijando algunas excepciones temporales según el tipo de producto. Se prevé, además, que otros países de Europa como España o Italia sigan este tipo de prohibiciones para 2023.

Desde Giró creemos que la reducción del impacto de los residuos plásticos en los ecosistemas debe ser una responsabilidad compartida, tanto de las administraciones públicas (invirtiendo en infraestructura, procesos de reciclaje eficientes, legislaciones claras, etc.), como de las empresas fabricantes (mediante el Ecodiseño, innovación, reducción y optimización de materiales, etc.), como del usuario final (mediante correcta clasificación, reciclaje y reutilización).  Por esa razón, como uno de los fabricantes más importantes del sector, llevamos años investigando y desarrollando nuevos tipos de materiales que permitan ofrecer distintas alternativas a nuestros clientes para que puedan adaptarse a todas las situaciones de mercado.

 

Huella de Carbono

Muchas veces, la falta de información o conocimiento no nos permite decidir cuál de las soluciones que existen actualmente en el mercado es la más adecuada. Desde Giró, expertos en soluciones de envasado sostenibles, se ha realizado un análisis comparativo de Huella de Carbono en ITENE (Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística) con el que se pretende comparar una serie de envases para saber cuál de ellos tiene un menor impacto sobre el medio ambiente, en concreto, sobre el cambio climático.

La Huella de carbono mide la totalidad de GEI emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.  En este cálculo complejo, se tienen en cuenta todos los GEI que contribuyen al calentamiento global, para después convertir los resultados individuales de cada uno de ellos en cantidad de CO2equivalente como medida universal para indicar su impacto potencial en el calentamiento global. Existen diferentes metodologías para el cálculo de la Huella de carbono de un producto, por lo que es importante exponer de forma rápida la metodología y premisas que se han tenido en cuenta para este estudio:

  • Metodología: “Análisis de ciclo de vida”.  La metodología ACV de un producto debe incluir todas las entradas/salidas de los procesos que participan a lo largo de su ciclo de vida como puede ser:  la extracción de materias primas, el procesado de los materiales necesarios para la manufactura de componentes, el uso del producto y finalmente su reciclaje y/o gestión final.
  • Unidad funcional: contener y transportar 1000 kg de producto.
  • Distribución: se podrían contemplar muchísimos escenarios de distribución, pero para simplificar el ejercicio, se ha considerado un escenario nacional con una distancia en transporte de 250 km.

Veamos pues cual es la huella de carbono según metodología ACV de los envases de Giró.

Del estudio, podemos ver como la Huella de carbono está muy relacionada con el peso de los envases, dejando intuir que, de forma general, a mayor peso mayor huella de carbono. Esto suele ser así porque los envases que pesan más suelen necesitar una mayor cantidad de materias primas para su fabricación, un mayor coste de transporte o un consumo de energía superior. En la mayoría de las ocasiones, podemos ver como las soluciones de envasado que no contienen plástico, suelen pesar más que los mismos productos en plástico. Esto sucede porque el plástico es un material muy ligero, que tiene una gran optimización de recursos comparado con otros materiales, aportando una ratio de relación entre continente versus contenido muy eficiente.

Además, el plástico suele tener una transformación económica más sencilla y un mayor ahorro logístico en temas de transporte. Todo esto se traduce en un gasto energético superior en el caso de materiales alternativos al plástico, tanto para producir como reciclar los mismos productos, repercutiendo en una mayor cantidad de emisiones de CO2 equivalente y por tanto un mayor impacto en el cambio climático.

En la tabla se observa como los envases de la gama 100% plástico de Giró, se encuentran en un rango de entre 3,1 a 10,9 kg CO2 equivalente, destacando la bolsa de malla WG LESS (envase WG sin grapa metálica soldada mediante tecnología de Ultrasonidos) como el envase con menor huella de carbono de toda la gama. A continuación, le siguen de cerca envases como el C2C, DUAL HANDLE o GIRPLUS, quedando algo por encima envases tradicionales como el Girbag o Ultrabag de polietileno.

La tabla muestra el peso (gramos/kg) y la huella de carbono (CO2 kg eq. /1000 kg producto) de los distintos envases Giró con capacidad para 1 kg en escenario nacional

Por el contrario, otras soluciones alternativas al plástico como puede ser la gama 100% celulosa o 100% compostable, presentan peores resultados en la Huella de carbono. El Girsac o Ultrabag Celulosa se encuentran ligeramente por encima de los envases de plástico con 12,1 y 14,1 kg CO2 equivalente. En cambio, los envases Girsac o Ultrabag compostable, con hasta 35,9 kg CO2 eq. /unidad funcional, son los que más impacto tienen en la Huella de carbono de toda la gama Giró. Hay que recordar que estos envases se fabrican a partir de bioplásticos muy costosos de obtener y con un alto consumo de recursos en su producción.

 

¿Y comparado con otras soluciones del mercado?

En el mundo del envasado hortofrutícola existen muchísimas opciones de envasado, pero muchas veces, escuchamos como en algunas ocasiones se postulan como alternativas mucho más sostenibles y en realidad no lo son.

En la gráfica observamos, una vez más, como los envases de plástico son los más sostenibles atendiendo a su Huella de carbono y que, el papel o el cartón, son los productos con mayor contribución al calentamiento global, siendo la caja de cartón el envase con mayor cantidad de CO2 equivalente (115 kg CO2 eq.) de todo el estudio. Tanto el papel como cartón son materiales que requieren, en primera instancia, de zonas forestales de donde extraer la materia prima. Además, necesitan de un proceso productivo con una alta utilización de energía y agua para su producción. Y finalmente, suelen ser envases mucho más pesados que sus homólogos de plástico, lo que implica una utilización de recursos logísticos mucho mayor que redunda en un mayor impacto en la Huella de carbono.

La siguiente tabla muestra de manera comparativa el valor del impacto de la huella de carbono de los distintos envases diseñados con 1kg de capacidad para todo el ciclo de vida con la unidad funcional empleada, que es contener y transportar 1000 kilogramos de producto

Conclusiones

En GIRÓ creemos que no existe una solución única y perfecta para todo el mundo, sino que la clave radica en ofrecer aquel material que se adapte mejor a cada situación y mercado. Como expertos en el envasado hortofrutícola, siempre hemos defendido que lo mejor es analizar cada caso para poder ofrecer así la mejor solución a nuestros clientes.

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