Cómo ahorrar energía mediante la correcta gestión del etileno

La reducción de las concentraciones de gas etileno, podría prolongar la vida útil de los productos hortofrutícolas

El almacenamiento de frutas y hortalizas a bajas temperaturas es una práctica habitual para extender su vida útil. Las bajas temperaturas sirven para retrasar la senescencia en frutos no climatéricos. Sin embargo, esta tecnología consume mucha energía por lo que es necesario buscar un método alternativo que permita disminuir la huella de carbono de la producción de alimentos. Reducir el gas etileno, causante de la senescencia, es una posibilidad.

La problemática de la frigoconservación

Se están realizando envíos cada vez mayores de productos hortofrutícolas a todo el mundo mediante frigoconservación. En general, la temperatura de almacenamiento recomendada para frutos no climatéricos es de 0 °C. Sin embargo, a esta temperatura se consume mucha energía y las emisiones de carbono son elevadas.

Las emisiones de carbono en la producción de alimentos se han convertido en un motivo de preocupación mundial. El Consultative Group on International Agricultural Research (CGIAR) señala al almacenamiento y envasado de alimentos como una de las principales causas por las que la agricultura produce un tercio de las emisiones globales de carbono. Según datos de la FAO, las emisiones producidas en la cadena de suministro poscosecha han aumentado en un 50% desde 1990.

Estrategia alternativa

Existe un método alternativo para extender la vida poscosecha de los productos frescos: reducir la concentración de gas etileno en la atmósfera en la que se almacenan o transportan los productos.

El gas etileno es una fitohormona producida por frutos climatéricos que desencadena la maduración. Es una hormona importante en muchas etapas de la vida de las plantas. Sin embargo, es también el gas que desencadena la maduración excesiva y la senescencia. Si bien las frutas no climatéricas no necesitan gas etileno para madurar, el gas se produce durante la senescencia.

La reducción de las concentraciones de gas etileno a 0,001 μL L-1, en lugar del nivel estándar de 0,1 μL L-1 que se mantiene en el entorno de poscosecha, podría prolongar la vida útil de los productos hortofrutícolas. Cuando los niveles de etileno son bajos, teóricamente se podría usar una temperatura de almacenamiento más alta sin afectar a la calidad de la fruta.

Sin embargo, se desconoce la interacción de las distintas concentraciones de gas etileno y temperaturas, y su capacidad para retrasar la senescencia y la maduración. Además, la mayoría de los estudios se han realizado sobre los efectos de la maduración en frutos climatéricos.

Interacción de la temperatura y el gas etileno

Li, Wills y Golding, científicos de los departamentos de ciencias ambientales, tecnologías avanzadas para la fabricación de alimentos e industrias primarias, respectivamente, decidieron examinar la relación entre la temperatura de almacenamiento y los niveles de gas etileno en cuatro productos frescos no climatéricos:

– Pak choi (Brassica rapa subsp. Chinensis),
– Menta (Mentha haplocalyx Briq. L.),
– Brócoli (Brassica oleracea var. Italica), y
– Judía verde (Phaseolus vulgaris L.)

Este experimento muestra que no es necesario que ninguna de las hortalizas estudiadas se almacene a 0 ºC, que es la práctica común, incluso a concentraciones altas de etileno. Este es un resultado significativo en sí mismo, ya que las verduras rara vez se almacenan durante 60 días, para los cuales se recomienda 0 °C. Sin embargo, reducir los niveles de etileno puede tener beneficios en el ahorro de energía. La disminución de los niveles de gas etileno puede retrasar la senescencia en el rango de temperatura de 0 a 20 °C. Este nivel de reducción de etileno requiere inversión, pero es mucho menor que el coste de la energía y su uso no contamina.

Los analizadores de gas disponibles comercialmente pueden ayudar a monitorizar y medir las concentraciones de etileno durante el almacenamiento y transporte. FELIX INSTRUMENTS – Applied Food Science fabrica una amplia gama de analizadores de gases adecuados para medir el etileno en diferentes puntos de la cadena de suministro. Aportan lecturas rápidas y precisas y son fáciles de usar. Los proveedores y productores podrían considerar su uso para reducir sus coste de energía y su huella de carbono.

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