Frutales de hueso: enfermedades en postcosecha y soluciones

03/05/2021 – Fitosanitarios

Soluciones para el tratamiento en postcosecha de las enfermedades de los frutales de hueso

Los árboles frutales de hueso sufren con frecuencia infecciones debido, principalmente, a su alto contenido acuoso. La falta de cuidado en la manipulación durante la recolección y el contagio durante el transporte y almacenaje (etapa de postcosecha) son las causas principales de las enfermedades en este tipo de cultivos. En el siguiente artículo DECCO IBÉRICA nos explica cuales son la sprincipales enfermedades de los frutales de hueso en poscosecha y sus soluciones.

Las 4 principales enfermedades de los frutales de hueso en postcosecha

El principal peligro para la fruta de hueso durante la postcosecha es la presencia de determinadas especies de hongos: Monilia, penicillium, Alternaria alternata, Rhizopus stolonifer y Geotrichum candidum, entre otras. Todas ellas capaces de provocar pudriciones en la fruta potencialmente graves, hasta el punto de llegar a echar a perder cosechas en su totalidad.

Monilia
La Monilia es el hongo responsable de la mayor parte de las pudriciones en la fruta de hueso, particularmente en el melocotonero y el manzano.

La vía de entrada de este hongo son pequeñas heridas en la planta, provocadas durante la recolección por la acción del hombre o de las inclemencias meteorológicas, pudiendo penetrar hasta los frutos y provocar su momificación. Normalmente, las frutas afectadas no llegan a caer del árbol, pero se secan totalmente, por lo que no son aptas para su consumo. Además de la momificación, otro síntoma muy común es la aparición de chancros (abultamientos).

Existen tres especies diferenciadas de MoniliaMonilia fructigena, Monilia Laxa y Monilia fructicola, siendo esta última la enfermedad de postcosecha más importante en los frutales de hueso.

Como ocurre con la mayoría de hongos, el entorno más favorable para la aparición y desarrollo de la Moniliason los períodos húmedos prolongados y las temperaturas suaves.

Rhizopus stolonifer

El Rhizopus stolonifer es un hongo cada vez más temido por los agricultores que se dedican a los árboles frutales, por ser el causante de muchas pérdidas en postcosecha, pudiendo llegar a ser un hongo más dañino y contagioso incluso que la Monilla.

Este hongo puede llegar a penetrar en el fruto sin necesidad de que haya una herida, aprovechando pequeñas debilidades provocadas por impactos mínimos o el efecto de la abrasión. Este hecho aumenta su peligrosidad. Además, tiene una gran capacidad para dispersarse con facilidad por el viento, las lluvias o las balsas de agua.

El primer síntoma de esta infección es un moho de un tono marrón que, de no controlarse rápidamente, acaba extendiéndose por todo el fruto, provocando una descomposición interna que da lugar a una exudación líquida.

Geotrichum candidum

En los últimos años, se ha hecho cada vez más frecuente en las cosechas la presencia del Geotrichum candidum, un nuevo hongo que provoca podredumbres, sobre todo en melocotones y nectarinas.

Se trata de un parásito capaz de provocar

muchos daños en las frutas, especialmente durante la postcosecha: manchas de color más claro en la piel, zonas con aspecto licuoso, presencia de un moho superficial de color blanco-beige. A medida que la infección avanza, se produce una degradación general de los cultivos, caracterizada por malos olores y la pérdida de sabor.

La vía de acceso del Geotrichum candidum a los cultivos suelen ser las heridas provocadas por impactosdurante la manipulación de los frutos al recolectarlos o en su almacenaje y transporte.

 
Alternaria alternata

Aunque no es tan frecuente como los anteriores, este hongo puede provocar también daños en los frutos de hueso, principalmente en forma de podredumbres negruzcas, localizadas normalmente en la zona pistilar. Es particularmente frecuente en cerezas y en algunas variedades de nectarinas y paraguayos.

Los hongos Alternaria alternata se desarrollan en materia orgánica muerta, hojas, brotes y plantas adventicias. Su principal peligro radica en sus esporas asexuales, las cuales tienen la capacidad de diseminarse con gran rapidez por el viento o la lluvia, pudiendo llegar a germinar en lo frutos a través de la cutícula de la epidermis o de heridas bajo los sépalos.

La patología provocada por este hongo se desarrolla sobre todo en la postcosecha, que es cuando los frutos están madurando y su concentración de compuestos antifúngicos disminuye progresivamente, momento que el hongo aprovecha para desarrollarse y producir más daños.

Deccopyr y Deccopyr Pot: las soluciones de Decco para el tratamiento en postcosecha de las enfermedades de los frutales de hueso

En Decco disponemos de dos productos específicos para el tratamiento de las enfermedades de frutales de hueso en postcosecha, de eficacia totalmente comprobada tanto en estudios de laboratorio como en la práctica diaria en el sector agrícola: se trata de Deccopyr POT y Deccopyr líquido.

Deccopyr Pot es un fungicida fumígeno fabricado en base a Pirimetanil que es muy efectivo contra un amplio espectro de enfermedades provocadas por los hongos que más atacan a los árboles frutales y otros cultivos. Su valor añadido es que su acción no sólo es curativa, sino que también tiene un gran potencial preventivo, ya que reduce la germinación de esporas, inhibe la extensión del tubo germinal y previene la expansión de la lesión. Otra de las grandes ventajas de Deccopyr Pot es su bajo perfil toxicológico.

Por otro lado, Deccopyr líquido es un tratamiento fungicida para uso en postcosecha contra hongos causantes del podrido en fruta de hueso, así como en cítricos y fruta de pepita. Al igual que Deccopyr Pot,posee una acción preventiva y curativa disminuyendo la germinación de esporas, inhibiendo la extensión del tubo germinal y previniendo la expansión de la lesión por el bloqueo de la función lítica de hifas de infección.

Decco Ibérica ha logrado, gracias al lanzamiento de Deccopyr líquido y Deccopyr Pot, poner en el mercado dos herramientas imprescindibles para el manejo en postcosecha de árboles frutales. Su punto fuerte es que reducen significativamente la posibilidad de sufrir daños en las cosechas por la acción de las enfermedades más habituales en este tipo de cultivos, especialmente durante el almacenamiento y transporte hasta su punto de comercialización.

 

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