Desórdenes y alteraciones de la piel de los cítricos

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Una correcta postcosecha es importante, especialmente en los cítricos. La piel de estos es susceptible a varias enfermedades y patologías que pueden estropear tanto la apariencia como el buen estado de la fruta. Adoptar las medidas y productos adecuados es esencial para proteger la cosecha y asegurar su buena comercialización.

En el siguiente artículo, DECCO IBÉRICA analiza los principales factores abióticos y bióticos responsables de los daños en la piel de los cítricos.

La postcosecha de los cítricos

La postcosecha de los cítricos es especialmente delicada debido al potencial impacto que tiene un almacenamiento incorrecto. Asimismo, diversos microorganismos son capaces de estropear por completo una gran cantidad de fruta. Aunque algunos problemas son más graves que otros, todos pueden afectar por igual la comercialización de la fruta.

Son especialmente preocupantes las alteraciones de la piel, que son las primeras en aparecer y las más visuales. Algunas de estas también indican una afección interna del fruto, aunque muchas de ellas son solo superficiales, su percepción también influye en la comercialización. Por todo ello, es imprescindible manejar con cuidado la postcosecha de cítricos.

Alteraciones de la piel de cítricos en el proceso de postcosecha

Las alteraciones de la piel de los cítricos en la postcosecha pueden dividirse según su origen: pueden estar causadas por factores bióticos, es decir, vivos, como hongos o microorganismos; también pueden estar ocasionadas por factores físico-químicos abióticos. Todas están relacionadas en mayor menor medida con una operación inadecuada, así como una mala gestión de los productos protectores.

Alteraciones causadas por factores abióticos

Estas se producen por la temperatura, golpes, la humedad y otros factores más difíciles de controlar.

Heladas de los cítricos

Por debajo de -1ºC se pueden producir daños en la piel de los cítricos, especialmente si se pasan a esta temperatura durante varias horas. Aunque esto varía según la variedad, la madurez y las condiciones meteorológicas antes de la helada, es conveniente mantener la atención sobre este fenómeno meteorológico.

Uno de los principales síntomas de la helada es la pulpa seca, llegando incluso a la pérdida total del zumo del fruto. En otras variedades, como algunos tipos de naranjas, el sabor se torna amargo, aunque este síntoma puede desaparecer dejándolas insípidas.

Cuando un fruto se hiela y posteriormente se descongela, a las pocas horas ya se pueden comprobar los primeros síntomas que señalan la intensidad de los daños.

Quemaduras por escarcha

Este fenómeno se produce cuando la escarcha cae encima de un fruto maduro. Esta escarcha causa una quemadura en la piel del fruto, oscureciendo el color de esta zona del fruto.

Scalding o Pitting

Los cítricos, (naranjas, limones, pomelos, mandarinas…) son especialmente susceptibles al frío, sobre todo en el momento de su almacenamiento. Es entonces cuando pueden producirse alteraciones de naturaleza fisiológica como el pitting. Este se caracteriza por mostrar depresiones en la piel de forma más o menos circular, con una ligera decoloración que posteriormente adquiere una tonalidad parda o rosada. En los peores casos, puede devaluar la percepción del consumidor de forma significativa.

Manchas

Al igual que el picado, otros tipos de manchas más grandes y graves pueden aparecer en la fruta. Estas están muy relacionadas tanto con el frío como con el tiempo y la humedad a la que pasan. El sistema de aireado de la cámara de almacenamiento es importantísimo para ayudar a prevenir esta lesión.

Oleocelosis

Como fruto de una mala manipulación, con golpes e impactos, se pueden dar lesiones en las glándulas de aceite esencial del flavelo. Estas provocan una acción fitotóxica sobre las células que las rodean, mostrando una mancha amarilla, verde o marrón en la piel. Por dentro, el fruto también puede sufrir las consecuencias en la carne.

Peteca del limón

Es un desorden de limones y mandarinas que se caracteriza por manchas grises en la piel. Como se favorece por unas condiciones de baja temperatura y baja humedad, además de los golpes, es importante realizar un buen manejo de la fruta durante la cosecha y su postcosecha. La peteca se parece al picado, pero las depresiones son de mayor tamaño, más redondeadas, con los bordes y las glándulas de aceite oscurecidas.

Alteraciones causadas por factores bióticos

Este tipo de lesiones aparecen como fruto de la interacción de diversos patógenos, ayudados por factores fisicoquímicos, así como su manipulación.

Negrilla

También conocida como fumagina, está compuesta por hongos, predominantemente el denominado “Capnodium citri”, que vive sobre hojas y frutos, especialmente en zonas húmedas y sombreadas.

Se forma una cobertura heterogénea que cubre las superficies pero no penetra en ellas, por lo que es relativamente fácil de eliminar mediante frotamiento, especialmente en hojas o frutos cuya superficie es lisa.

Podredumbre de los cítricos

Moho verde y azul, entre los organismos patógenos más comunes de los cítricos encontramos a los mohos verdes y azules, del género Penicillium. Estos provocan un podrido sobre la corteza de los frutos que pueden afectar a la fruta si existe alguna lesión. La contaminación de los cítricos se produce por esporas procedentes del suelo. Los hongos segregan una enzima que deshace la lignina de la corteza ablandándola.

Geotrichum candidum es un hongo que puede afectar a frutas y verduras durante la postcosecha. En el comienzo de la infección, se puede apreciar una mancha de un color un poco más claro en la piel de la fruta, que en poco tiempo se convierten en mohos de tono blanco y beige en la superficie, y zonas que han dejado de tener aspecto consistente para mostrar líquido, degenerando en la descomposición completa del fruto.

La alta humedad relativa y unas temperaturas frescas continuas predisponen a la aparición de la podredumbre morena, que es causada por Phytophthora sp. Los frutos más afectados son los más cercanos al suelo debido a que el patógeno proviene de aquí y llega a la planta por salpicadura. Aparece como un área de color castaño-claro en el fruto, que conserva su firmeza, pero avanza volviéndose cada vez más oscura, en forma de anillos concéntricos y con un olor rancio característico. Uno de los problemas es que la fruta recién infectada no muestra síntomas.

Alternaria citri afecta a limones, naranjas y mandarinas provocando un podrido tanto en el interior de la fruta como en el exterior. Sus esporas llegan a los pedúnculos u ombligos cuando los frutos todavía no están del todo desarrollados y germinan hacia el interior.

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