Conservación poscosecha de las naranjas variedad Navelate y Lanelate

Entrevista a Paco M. Sala, Jefe de Ventas de Decco

Debido a sus propiedades organolépticas y otras interesantes características del fruto, las naranjas de las variedades Navelate y Lanelate son de altísimo interés para el mercado. Sin embargo, un almacenamiento incorrecto puede dañar fácilmente a la fruta si no se conoce cómo tratarla adecuadamente.

En este artículo de DECCO conversamos con Paco M. Sala, Jefe de Ventas de Decco, sobre las características y los pormenores de estas variedades tan suculentas y apreciadas.

Características de las naranjas variedad Navelate y Lanelate

Entre las decenas de variedades de naranjas, las Navelate y las Lanelate son consideradas por muchos las mejores del mundo. ¿En qué se diferencian con otros cítricos y entre sí?

El origen de las Navelate fue una mutación de la variedad australiana Washington Navel, originada en Vinaròs, Castelló, alrededor de 1950. Son conocidas así por su “ombligo”, o navel en inglés, y por su cuajado tardío.

Mientras que las flores carecen de polen, el ombligo es de menor tamaño que otras variedades del grupo Navel y poco visible al exterior. No tiene semillas y su pulpa es muy jugosa y de extraordinaria calidad. El periodo de recolección se centra en la segunda temporada, entre enero y marzo. Su piel es muy delicada, puede ser marcada por las ramas.

Las Lanelate suelen tener un tamaño mayor que las Navelate, se diferencian porque presentan un nivel de limonina bajo y tiene menor concentración de acidez que la Navelate. Su sabor es especialmente dulce y no contienen semillas. Al contrario que las Navelate, el árbol Lanelate tiene muy pocas espinas en las ramas, considerado árbol productivo de recolección tardía. Su fruto tiene una piel lisa y una coloración naranja rojiza, presentando el característico ombligo de las Navel en la parte de la base. Igual que todas las naranjas del grupo Navel, cuanto más tardemos en recolectarlas, más dulces son. El periodo de recolección es entre febrero y mayo.

¿Cómo afecta a las naranjas Navelate y Lanelate el almacenamiento?

Almacenar naranjas es complicado, especialmente cuando hablamos de las variedades Navelate y Lanelate. Uno de los principales factores en este proceso de guarda es la temperatura. El frío puede estropear tanto la piel o como la calidad interna de la fruta por completo si la temperatura no es la adecuada, por lo que es esencial mantenerlas en cámaras bien controladas. Cada una de las variedades tiene una temperatura óptima de almacenamiento, así como un tiempo recomendado tras el cual comienza a perderse la calidad en el estado de la fruta (pérdida del zumo, malos sabores, pitting de la piel…)

Variedad Lanelate

– Temperatura:  4-6 ºC
– Tiempo de almacenamiento postcosecha: 1-2 Meses
– Humedad relativa alrededor de 90%

Variedad Navelate

– Temperatura: 4-6 ºC
– Tiempo de almacenamiento postcosecha: 1-1,5 Meses
– Humedad relativa alrededor de 90%

En la cámara de almacenamiento hace falta mantener una humedad relativa que debe estar cerca del 90%. La renovación de aire debe asegurar que el nivel de etileno sea inferior a 1 ppm. Como ocurre con otras frutas, el etileno puede condicionar la calidad de la fruta almacenada.

Los frutos recolectados a principio de su época de recolección son, en general, más sensibles al frío, al igual que ocurre con los más pequeños, con los que las pérdidas de agua por transpiración son más probables. Normalmente, las pérdidas de firmeza de la piel se correlacionan bien con las pérdidas de agua por transpiración, provocando la pérdida de valor comercial y la pérdida de la protección de la corteza.

Causas de daño en la postcosecha de las naranjas variedad Navelate y Lanelate

“Los cítricos no tienen conexiones vasculares por lo que no hay intercambio hídrico entre la piel y la pulpa”, explica Paco M. Sala. “Todo lo que provoque una variación hídrica, como los vientos secos, falta de riego o el frío y la humedad, puede producir la aparición de la mancha por colapso de la piel. Según hemos observado cuanto más maduro esté el fruto, más susceptible parece ser al problema. Por ello es importante realizar la recolección con el índice de madurez adecuado y no alargar a más de dos meses la estancia en cámara”, comenta.

La deshidratación debido a estas condiciones, si no llevamos cuidado, puede aparecer mostrándose como depresiones en la piel que tienden a pardear y se ennegrecen progresivamente. Estas manchas son conocidas como colapso de corteza o pateta de rata.  “El problema para prevenir esta mancha es que no existe una forma de saber el estado hídrico del fruto en el momento de recolección”, comenta Paco M. Sala.

Por otro lado, el exceso de humedad puede propiciar podredumbre, en especial si existen golpes o lesiones que permitan el acceso de inóculos fúngicos al interior de la naranja, provocando la infección. El contacto de los frutos durante el periodo de conservación en las cámaras o durante los transportes frigoríficos pueden ayudar a que se produzca la infección si no están apropiadamente tratados.

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